De Diciembre a la Historia

Llama mi atención que el pasaje de la Sexta Avenida se ha hecho muy popular en estas fiestas, las decoraciones navideñas y el ambiente de ambigüedad que se le da, nos invita a caminar por sus calles y transportarnos a un ambiente navideño de ciudad.
 Mi constante regreso al pasado hace que mi mente se mantenga en un ir y venir de tiempos y espacios y a la rueda de mi bicicleta voy regresando en el tiempo. Aunque la Sexta Avenida nos evoca a una Guatemala de antaño, pocas veces hemos caminado por ahí pensando que la Sexta no fue su nombre de cabecera, conforme voy avanzando desde El Palacio de la Policía, pienso en su primer nombre La Calle Real, pues esta tenía una conexión inmediata con el Plació Real en 1851,   esta cambia de nuevo su nombre a Avenida 30 de Junio nombre que se le da en honor al acenso del gobierno liberal Justo Rufino Barrios en 1871, presidente  que también vivió en esta calle, por un momento me toca frenar y observo el concreto del lugar y recuerdo que la Avenida 30 de Junio y su empedramiento fue construido por indígenas de Jocotenango, así como también El Palacio Nacional.
 Hasta aquí  con 4 cuadras de camino en mi bicicleta ya recorrimos un gran tramo de la historia, sobre mí se ubica el imponente color crema edificio La Perla y aunque para muchos pase desapercibido es importante recordar que desde sus inicios esta fue una casa de comercio pues antes de su existencia funcionaba la Real Aduana y luego de esta funciono  la Pensión Asturias el único hotel de lujo que existía en este tiempo en Guatemala y en el que seguramente se cerraron  tratos comerciales y políticos.

En 1919 inicio su construcción el edificio como lo conocemos ahora y se le llamo la Perla puesto que dentro de sus instalaciones funcionaba una joyería del mismo nombre. No quiero terminar mi recorrido en bicicleta sin olvidar los innumerables acontecimientos que la Sexta Avenida vivió, como; las huelgas de dolores, la muerte de mártires como Oliverio Castañeda y María Chinchilla, los desfiles de independencia, así también los dejo con la idea que la próxima vez que recorramos la Sexta Avenida dejemos de lado las ideas consumidoras y comerciales de la época, para hacer el miso recorrido, pero esta vez por la historia de nuestro país.





Fotografía por: Adriana López 

La Idea de Octubre

Dicen que el corazón de los revolucionarios late más fuerte en octubre, y es justo en estas fechas cuando en un viaje al centro cívico en mi bicicleta, empiezo a recordar aquella época de oro.

La gloriosa entrada del triunvirato el 21 de octubre del 44 por las puertas de La Guardia de Honor, la fotografía del tanque apuntando hacia el Palacio Nacional, las fotografías juegan relatos en sepia en mi mente y de repente empiezo a recordar en blanco y negro, como si hubiera estado ahí.

Y para salirme de esquemas políticos, sociales, ideológicos y económicos quiero regresar al “pre”; qué paso antes de la historia de la revolución, cuál fue el detonante de dicha lucha.

Muchos pudiéramos decir que la Muerte de María Chinchilla el 22 de junio de 1944, otros tal vez hablarían de la Ley de Vialidad o tal vez, se lo atribuiríamos a las constantes reprensiones del gobierno Ubiquista y así como estas podremos nombrar muchos acontecimientos que la historia describiría como “detonantes de la revolución”.

Pero hoy quiero traer a la memoria algo mucho más profundo: las ideas. La fuerza y valor de una idea tan profunda que es capaz de corromper hasta el tuétano de nuestros huesos. “Primero las Ideas, después los cañones” recuerdo haber escuchado esa frase en mi clase de Historia y es ahora donde toma más importancia, pues si bien la historia nos cuenta de las grandes revoluciones, la idea es la concatenación de sus actos. Si bien los gobiernos revolucionarios transformaron la sociedad guatemalteca en muchos sentidos, fue la IDEA la que los transformo a ellos en primera instancia, una idea que tomó, transformó y modificó la visión de la Guatemala de entonces.

Seamos capaces de transformar hoy a Guatemala en base a una idea, una revolución de la conciencia, entendiendo por fin que la Guatemala que hoy conocemos puede ser diferente, modificar la sociedad actual no es tarea fácil, pero si partimos de la premisa que lo único que necesitamos es una idea ya empezamos el camino.

He llegado al final de mi travesía por el centro histórico en bicicleta, Paro justo frente al Palacio Nacional y digo en voz alta
-Este 20 de octubre tengamos una idea.-



Un cambio social real nunca ha sido llevado a cabo sin una revolución….
Revolución no es sino el pensamiento llevado a la acción.

Emma Goldman





Limítrofe

Después que me dijeron que te habías ido
te salí a buscar
fui a todos lados a ninguno también

recorrí cada calle, cada avenida, no te encontraba
en la mañana no veía tu rostro y por las noches no escuchaba tu voz.

me rehusó a la idea de la no existencia, 
por otro lugar, por otro lado, por otro sitio
en el que aun no he buscado, ahí estas.

ya pasaron lo días
las semanas
ya va un meses

Todos avanzan y yo aferrando me a ti desgarro tu muñeca para no soltar tu recuerdo

fuiste todo, eres todo, sos siempre

ya me dijeron que pare de buscar
imposible

cada calle, cada carretera, cada esquina la conquisto en tu nombre
y cada noche cuando la luz apenas destella a la orilla de la carretera

lloro

lloro una vez o tal vez son tres

¿como te encuentro? ¿a donde te fuiste? ¿escuchas mi vos? 
mi llanto que ya es himno de tu recuerdo no se cansa de extrañarte.

como se encuentra lo que dejo existir
¿como se busca en un recuerdo?
¿como se cura el corazón de tu vació?

aun no se.

pero voy a seguir

extrañándote
necesitándote
buscándote

es mentiroso aquel que dijo que el tiempo cura todo
cada día que pasa encuentro mas formas de extrañarte

mi necesidad de ti, trasciende esta vida
no te vayas o yo llego

la esperanza de encontrarte, mantiene mi deseo de buscarte



y entendí por fin porque no llegaba a casa nunca.
mi casa eras tu.












La Verdadera Independencia

Es un día de celebración y orgullo nacional reciclable, pues recordamos hoy con orgullo y ondeamos la bandera, para después guardarla para el otro 15 de septiembre que, cansado de ser olvidado, volvemos a recordar.

¿Pero que realmente celebramos el 15 de septiembre? ¿Una independencia política, religiosa o económica? ¿Acaso celebramos una independencia territorial o finalmente liberarnos de una opresión española?

Hoy estoy afuera del palacio nacional, esperando que alguien se detenga y se haga en realidad estas peguntas; un ambiente de euforia, emoción y alegría se respira por todo el lugar. Música por todos lados, la gente celebra, chocan los vasos de cerveza, baila, llevan la playera de la selección, ondean las banderas de Guatemala, el palacio imponente con una belleza majestuosa se ve iluminado, y  alrededor de la fuente miles de personas esperan poder gritar por fin “Viva Guatemala”.

La noche va cayendo y en su virtud de tinieblas, se va ocultando también la verdad.

Esta independencia ficticia que todos celebran, esta independencia protocolaria que todos esperan se ha hecho tan enfática que se ha olvidado la verdad.

¿Y si partimos del hecho de que la verdad libera?
Somos todos unos prisioneros.

Quiero regresar a 1820, y probablemente es una fecha que no consideramos importante, y mucho menos celebraremos; es el primer pueblo de todo el territorio Guatemalteco que se declara independiente, este derroca el poder español e impulsa durante gloriosos 20 días un gobierno propio conocido como el Reino de Guatemala. El pueblo de Totonicapán se levantó con garra y fuerza para enfrentar a un país entero. Dirigidos por Atanasio Tzul se declaran libres de toda atadura económica, social y política. Que orgullo Guatemala! Los primeros libertadores: un pueblo indígena, una pasión incansable, aunque su facultad de héroes sea ignorada por el terrible hábito de olvidar, hoy los quiero recordar.

El 15 de septiembre de 1821 empiezan los fuegos artificiales, la multitud se vuelve loca, todos celebran esta independencia fugaz pues solo dura un año, ya que en 1822 nos convertimos de nuevo en prisioneros por necesidad.

 Después nos unimos a México ¿Dónde quedo esa independencia que tanto anhelábamos? Donde estaba aquello por lo que luchamos, donde quedo el supuesto grito de Doña María Dolores Bedoya, seguramente  avergonzado en una esquina del salón.

Consideraría que ya era tiempo de una verdadera independencia.

Sabíamos que teníamos alas, pero no sabíamos volar.

 En 1823 seguimos sin ser Guatemala, ya tenemos nombre pero no identidad, nos levantamos bajo el nombre de Las Provincias Unidas de Centro América y surgen las guerras civiles, aun oprimidos por gusto y por sugerencia Guatemala encuentra en Rafael Carrera un alternativa de liberación, este apoyado por los campesinos inicia una exitosa campaña y vence así a Morazán, dirigente de Las Provincias Unidas de Centro América
Y desde ese 1821 tan aclamado y que hoy veo que todos celebran, yo mejor recuerdo un poco más el año de 1847 que después de 27 años finalmente Guatemala es declarada formalmente como una república soberana e independiente.

Y es entonces cuando en medio de la algarabía de las banderas patrias, de los gritos, los pitos, la bulla, los tambores, las bandas, las marchas, me pregunto…

¿Qué celebran?

Me llena un increíble vacío en el corazón, me encuentro estática en medio de tanto, Guatemala está nadando en un mar de ignorancia, Guatemala ¿Cuándo fue tu verdadera independencia?

Así mismo me pregunto ¿qué habría que celebrar?

Nadie ama algo con certeza, hasta que lo conoce bien,
Y hoy me declaro independiente de la ignorancia hacia la historia de mi país, porque la amo, la conozco como quien con añoranza recuerda cada parte del pasado.

Con tristeza recorro una vez más la plaza central, observando a su gente, a su pueblo, hoy no participaré de la celebración, pero confió que un día este país entenderá el infinito arte de conocer lo que se ama.

Guatemala no mueras sin recordar.