¿Quienes son ustedes?

Me vi abordada cuando me preguntaron ¿Quiénes son ustedes?

Entonces respondí:

Somos todos, los míos son los que se despiertan antes que salga el sol.
Los que aunque caminen descalzos no conocen la escasees
Son los niños que se levantan de madrugada y caminan kilómetros para llegar a la escuela
Muchas veces los míos no tienen la cara limpia, pero su corazón no tiene mancha
Los míos no conocen, pero intentan
Los míos son aquellos que los demás dicen, “los otros”
Los míos responden a su identidad cultural y se les mira con desprecio
Los míos son de corte y de caites
Los míos no viven con rencor, pero respetan el pasado
Los míos saben sonreír y su sonrisa es sobreviviente
Los míos no critican, no alzan la voz, no discuten, pero saben luchar
Los míos han permanecido por siglos, han sido rescatados y rescatadores
Los míos son sobrevivientes y han estado en las buenas y en las malas
Los míos son tristes, pero luchan por ser felices
Los míos viven aquí y no anhelan estar allá
A los míos los golpearon, pero su orgullo sigue en pie
Son los presos, los exiliados, los rechazados
Los que han aguantado golpes de palabras y permanecen 

Ellos son los míos y yo me debo a ellos, a los que dicen TODOS y no hacen fronteras, lingüísticas, raciales, políticas o económicas.

Y al meditar un poco más, ante esta pregunta tan faustosa la veo usted fijamente a los ojos y le digo, usted, usted que marco con énfasis esa pregunta, para marcarme un parámetro equivoco, a usted le digo, usted es de los míos.

Pues habla de todos, pero es de todos.

No existe aquí nadie que no pertenezca, solo algunos que no están dispuestos a aceptarlo.



Foto Carlos Ovalle

Puente del incienso suicida No. 2 (Ella)

Ella estaba ahí esperando una palabra, una mano amiga, alguien que la hiciera retroceder, que la hiciera desistir de su idea de combinar sucesos con el pavimento, una palabra por favor gritaba su conciencia, mas su cuerpo se pronunciaba al vacío.
Lo triste es que no era solamente en esta madrugada, su vida entera había esperado a un héroe que le enseñara que los finales no siempre se escriben con dolor, alguien que la rescatara de los maltratos y abusos de su padre a los 6 años, lloraba como si las lágrimas fueran a revertir la conclusión del tiempo, pero no fue así, a los 10 decidió aventurarse al terror del mundo.
Así camino por el horizonte de la tierra esperando el cielo de su lado, no le pertenecía a nadie, no er
a nadie, su corazón dejo de existir su bellos ojos verdes se transformaron en oscuras pupilas de luz, y espero, (espero) alguien que la sacara de la calle fría en la cual dormía, que la sacara el aire frio de sus pulmones, pero nunca llego, finalmente cuando ella arrastrada alcanzo a salir con las fuerzas de sus nudillos de la severidad con que la atrapo la calle, las cosas parecieran mejorar.
A los 18 aprendió el oficio de lavar, era perfecto para ella, borraba el pasado con agua, como sus lágrimas le ayudaban a olvidar, limpiaba malas memorias y las dejaba a la merced del blanco del jabón, un día escucho una melodía que invadió el único sendero a su corazón, era un músico callejero, él la utilizo para inspirar canciones, se acercó a ella y le recordó que sus ojos aun eran verdes  y con un beso rustico pero apasionado le recordó a su corazón que aún existía y a su cuerpo ser receptivo ante una caricia, en cada mirada se disparaba una veta de amor y cada beso nada más que pasión,  ella lo amo, (no hay duda) él la deseo.
Con el tiempo él la poseo, sus canciones se llenaron de lujuria, y sus actos también, sus melodías las inspiraban otras mujeres y en sus pentagramas bailaban cuerpos ajenos, el músico ya no la deseaba, (pero le pertenecía), ella intento recordarle aquella melodía que alguna vez sus ojos verdes inspiro, por las noches se la cantaba al oído, pero para él, solamente era ruido un ruido insoportable que lo hacia otro, paso muchas noches amenazándola a golpes, hasta que un día la pupila verde se llenó de rojo sangre, era ilógico, ilusorio, estúpido pero pese a los golpes siniestros sobre su rostro ella lo amaba y el corazón que todo lo soporta le hacía gancho a su razón, pero ya era demasiado, de nuevo nadie la había rescatado, lo que antes pensó que podía ser su héroe se había convertido en la razón de su angustia, sus sonrisas se habían tornado borrosas y su mundo volvía hacer blanco y negro.
Cuantos pasos había dado en la vida sin que a nadie le importara, era un fantasma para el mundo, estaba ahí, pero no importaba, la utilizaban pero no la conocían.
Con su vestido manchado de sangre que escurría de su nariz salió del pequeño departamento que los dos compartían, había llorado tanto que sus lágrimas habían hecho surcos en sus mejías, su ojo se empezaba a hinchar y sentía en su estómago un golpe gigante palpitar, bajo las gradas del caserío, y empezó a caminar sin tener un destino fijo, su corazón le dolía de tal manera que no podría permanecer parada, y por instantes colocaba una rodilla en el suelo mientras limpiaba sus lágrimas, así sus paso la llevaron a este lugar, el puente del incienso, donde espero por última vez ser rescatada, alguna parte de ella esperaba que su agresor amado la tomara de la mano o que un extraño precursor del tiempo la hiciera reflexionar, y por eso espero, una hora mientras cruzaba el barandal amarillo que la dividía del abismo, al cursarlo sintió como su cuerpo adolorido sangraba por dentro (y por fuera)  su vestido floreado se había convertido en rojo carmesí, coloco el talón de sus zapatos negros en la orilla del puente, sus dos manos se sostenían de la baranda apenas con dos dedos, levanto la cabeza pidiendo esperanza, pero no la encontró, la bajo mientras su última lagrima ensangrentada caía de su rostro hacia el abismo.

Después de la lágrima…
...
..
.

Siguió ella.

Mientras caía su mente estaba en blanco y algunos hubieran esperado que una vida tan dura también hubiese tenido una caída exorbitante, pero no, fue silenciosa, como si un costal de plumas cayera al vacío, su cuerpo sin alma aterrizo a las 4:50 de la madrugada.
A las 6 la encontraron, el bombero toco sus signos vitales y la declaro muerta a las 6:15 (algunas vidas no nacen para dar esperanza) a las 7 en punto tocaron en el departamento del caserío del músico y le dijeron de su muerte, -Su mujer y el hijo que esperaba han fallecido- su rostro se tornó blanco y empezó a escuchar como gritos la melodía que un día lo inspiro, su cabeza se voltio y al tocarse el pecho sintió como su corazón se partía en pequeños pedazos no se pudo mantener en pie y cayó al suelo, el bombero solo le coloco la mano en el hombro y le dijo,
- tranquilo no sufrió.-






Puente del incienso suicida No. 1

Caminaba a paso lento un pie después de otro, la cabeza abajo, apenas si  podía sentir su respiración, incluso si hubiera querido emitir un sonido de la conciencia única, hubiera sido imposible, pues sus pensamientos antagónicos estaban atados a la amargura de su alma.
Y así prosiguió caminando sin saber a donde, sin saber a qué, caminaba sin llegar a ningún lado, un suspiro lo hizo detenerse  y preguntarse ¿porque? ¿Por qué de esas situaciones o acontecimientos?  porque  la vida en si misma había sido denotada en su persona en cierta manera, después de incluir un suspiro más a su interminable desfile de miseria prosiguió su caminata. (Un pie después de otro)
Siempre pensó que su vida iba a ser diferente, se imaginó de tantas maneras, se soñó tantas veces en diferentes circunstancias,  (pero no) su destino era fracasar su objetivo era detenerse a medio camino y quedarse allí.
De repente recordó los años donde su piel no había sido marcada ante las profundas manchas del tiempo y esos ojo, ojos negros y profundos,  se estableció en el una necesidad, de ver esos labios rojos por el frio, ese instante en el que la pudo besar, esa despedida sin holas futuros.
Ese beso que jamás dio, el sentimiento que jamás pudo vincular, el adiós seco, pensó en cómo pudo ser su boda, en los hijos que pudo tener  y probablemente en su divorcio gracias a su apatía por la vida, pero hubiera vivido, pero hubiera besado, pero la hubiera amado en ese noviembre tan frio le hubiera quitado el calor a besos (y  a…..)
No lo hizo en la despedida, la abrazo y apenas su mejía roso la suya, ella se quedó como esperando lo que jamás vendría, el pensó que ella era demasiado, o mucho, o más que su mismo deseo. (Por lo tanto (nada))
Acelero el paso, molesto consigo mismo, enojado, brutalmente herido en su ego de hombre, la conciencia le apuñalaba el corazón, las entrañas y el orgullo.
Casi corriendo a un destino invisible, se le venían todas las respuestas a su cabeza, todas esas ideas esas disyuntivas, todas las preguntas que no le hicieron, le daba coraje, porque nadie se las pregunto, mas coraje aun le dio recordar aquellas preguntas que le hicieron pero que no tuvo el valor de responder.
Gritaba dentro de si mientras corría en la madrugada de un sábado, ¿porque nunca me preguntaron? ¿Porque nunca respondí? Yo sabía que sabía, a quien le quedan mis respuestas, si nadie me hizo la pregunta.
Después de tanto correr su cuerpo cansado aviso que no resistía, no solo su miseria emocional consumía su ser, si no la física le avisa que los años habían pasado sobre su cuerpo dejando la marca de la vejes.
Desacelero el paso, y sintió como las lágrimas le corrían por los ojos, como ceño fruncido no regresaba a su espacio original.
El billete de lotería que nunca compro, el dinero que nunca tuvo, la comodidad que siempre deseo. Los insultos que nunca respondió, los golpes que se quedaron en los puños amarrados a la cobardía, las escupidas en la cara los golpes al corazón pero más que nada, lo estúpido que fue al permitirlo.
Se odiaba, se detestaba, repugnante ser, nunca fue capaz de hacer algo por él, de seducirse a sí mismo, entregarse a una satisfacción propia, siempre perteneció a los demás y jugo al deseo que ellos necesitaban.
Hoy estaba solo, sin los demás, sin los sueños, sin los anhelos, sin deseos era un hombre sin alma, sin conciencia, sin un lugar a donde llegar, un golpe de realidad destruyo su sentido direccional y se percató que estaba en el puente, abajo no exista a sus ojos porque la neblina lo cubría, arriba nada más el con sus manos tocando el barandal.
Sus pensamientos retornaban a ella (que no era la misma (anterior)) esa necesidad de amarla, de tenerla en sus brazos de recuperarla, de besarla una y otra vez hasta que su piel se tornara roja, de hacerla su diosa y adorarla, de pecar tanto, de redimirse solo, cada pecado hubiera sido digno del infierno si tan solo hubiera sido capaz de tocarla una vez más.
Analizando  la situación se dio cuenta que las cosas hubieran sido distintas, el solo hecho de tenerla en sus brazos provocaría un odio repentino, después una aseveración divina de pasión,  provocaría golpearla, besarla, decirle que a pesar de su victoriosa forma de ser mujer era un fracaso para el amor, que lo que en el provocaba no era amor si no una malformación de odios constantes, seguido de una repentina pasión, que lo que provocaba en los demás era un deseo pasajero, que nadie la iba amar, que era un juguete, un ironía de la fantasía, que lo que hubo entre ellos era solo sexo. (Y demás)
Ese jueves, maldito de noviembre, en donde los encontró desnudos a ella y a él (o sea el otro) envueltos en lujuria en la misma habitación donde se juraban amor. Pego un grito arañando la baranda de cemento del puente y finalizándolo con un golpe de puño al cemento frio, su mano quedo caliente, temblorosa, ajena.
Coloco un rodilla en el barandal, seguida por la otra hasta bajar los pies en la superficie externa al puente, lo único que lo hacía permanecer al puente físicamente: eran sus talones y la punta de sus dedos, emocional: el miedo.
Nunca había tomado el valor de una decisión en su vida y cuando lo hizo le mataron el alma. Quitarse la vida era la única decisión que le quedaba, la que estaba en sus manos, la inmediata.
De repente en el proceso de empujarse al borde de la nada, contemplo la opción, de vivir que también estaba en sus manos, la vio más cercana que nunca, un reto, un problema, un laberinto, acertijo, que no vio imposible, aunque conocía su dificultad.
Se sintió más vivo que nunca, al levantar su rostro en lagrimado sintió el viento frió de noviembre colarse por su nariz y llegar hasta sus pulmones, se sentó en la baranda con los pies colgando a la nada. Como si nada recogió sus piernas y regreso al lugar seguro, coloco sus manos en las bolsas del pantalón, y camino de regreso, el destino que seguía sin conocerlo, pero esta vez sería más fácil, porque había luchado contra la muerte y había ganado la vida, y eso lo hacia invencible al destino.





Literal

A él le gustaba leer, leer todo, leía miradas, leía sonrisas, devoraba libros, leía cartas, leía notas, anuncios, guías telefónicas, leía manos, leía corazones, amores, personas, pero más que todo leía poesía.
Tanta era su obsesión con la lectura, que como suele pasar (siempre o casi siempre) se enamoró de ella.
De las letras.
Entonces se volvió un adicto a los puntos, las comas, las frases, poemas, canciones, cuentos, ensayos, ideas. (Embarradas en un papel, con tinta)
La secuencia de las palabras con fonemas distintos, el mecanismo de la mente al colocarle un significado al proceso de gestión de formación estética.
Todo lo hacían ser FELIZ (no “feliz”)
Se enamoró de la lectura una mañana en la cual sus pensamientos no fueron suficiente  y al salir de su casa leería lo que cambiaría su vida, en una banqueta con letra infantil y a yeso un niño sin duda gestiono lo que parecía ser su primera poesía (Antonia te amo) entonces se dijo; La inmortalidad del sentimiento, plasmado en un texto.
Desde entonces era de esperarse que cuando llego la hora de enamorase (esa hora, mortal) se enamoraría de una mujer que fuera poesía.
La conoció y le pareció una mujer normal (si eso existiera), pero cuando dijo su nombre, Rrenata  y seguido dijo, se escribe con una “R” pero se pronuncia con dos, supo que había encontrado el amor de su vida.
Ella lo cativo como un título llamativo
A los meses indago en su índice
Un año había pasado cuando le presentaron a su prólogo.
Cautivado por lo que los demás decían de ella se aventuró en sus páginas
Capítulo I: Entorno histórico, sus torneadas piernas habían andado por muchos lados, y cada muslo contaba una historia.
Capitulo II: El personaje, había seducido al  lector, con esos labios con esos párrafos.
Capitulo III: El nudo, se encontraba entre el papel y las palabras el mortal pero maravilloso espacio del amor, amor de los textos.
Capitulo IV: Esto ya había extendido lo realista, había pasado de ser un ensayo superfluo a poesía pura emanada del barroquismo literario.

Por lo tanto  con la irremediable noción de que su cuerpo ya no le pertenecía, sino ya era de aquella que sus ojos provocan un beso, se dejó llevar, por cada palabra, se comió cada verso, acaricio cada frase, nado en lo delicado de sus párrafos, beso los pies de página.
No dejo ni el número ni los márgenes sin tocar.
Leyó con pasión la cadera de sus poemas hasta llegar a la gloriosa rima donde todo cobra sentido

Capítulo V: (xxx)

Capítulo VI: después de la inexhaustible ola de amor que aquel lector y escritor leyeron por horas se encontraron con un con las miradas fijas, profundas y ante la intención de pronunciar algo inadecuado callaron por algunas horas, hasta que el osadamente pregunto:

                              ¿Y el Tomo II?


La Utopía Independentista

Guatemala, tus fiestas, tus tradiciones, tus símbolos
Tus bandas de guerra, tus desfiles, tu bandera
Tus actos protocolarios, tus cuetes, tu ejército.
Guatemala tu historia olvidada, tus libros sin leer
Tu socialismo disfrazado, tu neo-liberalismo descarado.

Hoy todos se sienten orgullosos de ser guatemaltecos
A otros les da un inmenso oprobio serlo

Todos publican textos, colocan fotografías
Corren por la antorcha, compran banderas

Y yo me pregunto, ¿cuándo van a despertar?
¿Cuándo despertaras de tu ficticio patriotismo?

¿Cuándo vas a ver con ojos alusivos tu realidad expresiva?
¿Cuándo la ignorancia de los muchos va a dejar hablar la consciencia de los pocos?

Levántate Guatemala, no con una consciencia diferencial de una bandera como marketing en septiembre
Levante consciente de tus historias, consciente de tus derrotas, consciente del problema

Los hipócritas recuerdan hoy, se olvidan mañana
Los pesimistas, critican hoy y mañana
Los optimistas, (ellos no saben)

Pero los realistas reconocen que Guatemala como gobierno estado tiene problemas, más de 1 (2,3,4……….100000)

¿Dónde quedo la soberanía?
¿Dónde quedo el pueblo?

Lo callaron en la conquista
Se quedó dormido en la contrarrevolución
En pendiente estado de coma durante el conflicto armado

Me dejas sin opciones, está pendiente realidad
Pero tengo la esperanza de conocerte Guatemala, conocer tus caminos, tus veredas, tu personas, tus historias, tus lugares, tus políticas, tu cuentos cortos (y largos) y eso es empezar a quererte.

Hoy vengo del lado de los ancianos que se cansaron de hablar
Y  de los jóvenes que no les interesa

Yo celebro en septiembre (OCTUBRE, noviembre, diciembre etc.)

Celebro que la tesis de Guatemala está mal
Pero que la antítesis está pero
Gracias a Dios por síntesis.

Las cosas pueden cambiar, si tan solo despertamos de la ignorancia mercantilista
Porque sabemos que lo que hicieron está mal y lo que hacen está peor

Pero  hay en los que conocen, una esperanza de que las cosas pueden cambiar
Tan solo reconociendo que independencia, no es tan solo un 15 de septiembre