Limítrofe
Después que me dijeron que te habías ido
te salí a buscar
fui a todos lados a ninguno también
recorrí cada calle, cada avenida, no te encontraba
en la mañana no veía tu rostro y por las noches no escuchaba tu voz.
me rehusó a la idea de la no existencia,
por otro lugar, por otro lado, por otro sitio
en el que aun no he buscado, ahí estas.
ya pasaron lo días
las semanas
ya va un meses
Todos avanzan y yo aferrando me a ti desgarro tu muñeca para no soltar tu recuerdo
fuiste todo, eres todo, sos siempre
ya me dijeron que pare de buscar
imposible
cada calle, cada carretera, cada esquina la conquisto en tu nombre
y cada noche cuando la luz apenas destella a la orilla de la carretera
lloro
lloro una vez o tal vez son tres
¿como te encuentro? ¿a donde te fuiste? ¿escuchas mi vos?
mi llanto que ya es himno de tu recuerdo no se cansa de extrañarte.
como se encuentra lo que dejo existir
¿como se busca en un recuerdo?
¿como se cura el corazón de tu vació?
aun no se.
pero voy a seguir
extrañándote
necesitándote
buscándote
es mentiroso aquel que dijo que el tiempo cura todo
cada día que pasa encuentro mas formas de extrañarte
mi necesidad de ti, trasciende esta vida
no te vayas o yo llego
la esperanza de encontrarte, mantiene mi deseo de buscarte
y entendí por fin porque no llegaba a casa nunca.
mi casa eras tu.
La Verdadera Independencia
Es un día de celebración y orgullo nacional reciclable, pues
recordamos hoy con orgullo y ondeamos la bandera, para después guardarla para
el otro 15 de septiembre que, cansado de ser olvidado, volvemos a recordar.
¿Pero que realmente celebramos el 15 de septiembre? ¿Una
independencia política, religiosa o económica? ¿Acaso celebramos una
independencia territorial o finalmente liberarnos de una opresión española?
Hoy estoy afuera del palacio nacional, esperando que alguien
se detenga y se haga en realidad estas peguntas; un ambiente de euforia,
emoción y alegría se respira por todo el lugar. Música por todos lados, la
gente celebra, chocan los vasos de cerveza, baila, llevan la playera de la
selección, ondean las banderas de Guatemala, el palacio imponente con una
belleza majestuosa se ve iluminado, y
alrededor de la fuente miles de personas esperan poder gritar por fin “Viva
Guatemala”.
La noche va cayendo y en su virtud de tinieblas, se va
ocultando también la verdad.
Esta independencia ficticia que todos celebran, esta
independencia protocolaria que todos esperan se ha hecho tan enfática que se ha
olvidado la verdad.
¿Y si partimos del hecho de que la verdad libera?
Somos todos unos prisioneros.
Quiero regresar a 1820, y probablemente es una fecha que no
consideramos importante, y mucho menos celebraremos; es el primer pueblo de
todo el territorio Guatemalteco que se declara independiente, este derroca el
poder español e impulsa durante gloriosos 20 días un gobierno propio conocido
como el Reino de Guatemala. El pueblo de Totonicapán se levantó con garra y
fuerza para enfrentar a un país entero. Dirigidos por Atanasio Tzul se declaran
libres de toda atadura económica, social y política. Que orgullo Guatemala! Los
primeros libertadores: un pueblo indígena, una pasión incansable, aunque su
facultad de héroes sea ignorada por el terrible hábito de olvidar, hoy los
quiero recordar.
El 15 de septiembre de 1821 empiezan los fuegos
artificiales, la multitud se vuelve loca, todos celebran esta independencia
fugaz pues solo dura un año, ya que en 1822 nos convertimos de nuevo en
prisioneros por necesidad.
Después nos unimos a
México ¿Dónde quedo esa independencia que tanto anhelábamos? Donde estaba
aquello por lo que luchamos, donde quedo el supuesto grito de Doña María Dolores Bedoya, seguramente avergonzado en una esquina del salón.
Consideraría que ya era
tiempo de una verdadera independencia.
Sabíamos que teníamos alas,
pero no sabíamos volar.
En 1823 seguimos sin ser Guatemala, ya tenemos
nombre pero no identidad, nos levantamos bajo el nombre de Las Provincias Unidas
de Centro América y surgen las guerras civiles, aun oprimidos por gusto y por
sugerencia Guatemala encuentra en Rafael Carrera un alternativa de liberación,
este apoyado por los campesinos inicia una exitosa campaña y vence así a Morazán, dirigente de Las Provincias Unidas de Centro
América
Y desde ese 1821 tan
aclamado y que hoy veo que todos celebran, yo mejor recuerdo un poco más el año
de 1847 que después de 27 años finalmente Guatemala es declarada formalmente
como una república soberana e independiente.
Y es entonces cuando en
medio de la algarabía de las banderas patrias, de los gritos, los pitos, la
bulla, los tambores, las bandas, las marchas, me pregunto…
¿Qué celebran?
Me llena un increíble vacío
en el corazón, me encuentro estática en medio de tanto, Guatemala está nadando
en un mar de ignorancia, Guatemala ¿Cuándo fue tu verdadera independencia?
Así mismo me pregunto ¿qué
habría que celebrar?
Nadie ama algo con certeza,
hasta que lo conoce bien,
Y hoy me declaro
independiente de la ignorancia hacia la historia de mi país, porque la amo, la
conozco como quien con añoranza recuerda cada parte del pasado.
Con tristeza recorro una vez
más la plaza central, observando a su gente, a su pueblo, hoy no participaré de
la celebración, pero confió que un día este país entenderá el infinito arte de
conocer lo que se ama.
Guatemala no mueras sin recordar.
Sobre Exposición
Se basaba en su lente, a eso se dedicaba, veía al mundo
entero a través de una unión de lentes magnificados, veía al mundo por
segmentos, por capsulas de tiempo estático.
Caminaba por las calles con esa máquina del tiempo en las
manos, prejuicioso, con la mano izquierda en la bolsa, y la otra en el botón de
clic, eran raras las cosas que captaba su atención y cuando lo hacía sacaba de
inmediato la mano de su bolsa y al compás de sus ojos iniciaba a disparar
flashes a quemarropa.
Él vivía de los ayeres, vivida de congelar el tiempo, de
sonrisa y lágrimas, de contar historias sin decir una sola palabra, sus fotos
eran un pedazo de tiempo con lujo de sentimientos, una lagrima antes de posarse
en la mejía una sonrisa antes de perder su timidez.
Y por supuesto hizo de su trabajo el amor de su vida, su
mundo, se enamoraba a diario de sus clics, de su sobre exposición, de llevar en
la memoria de su cámara un poquito del mundo.
Las noches como hoy salía a buscar el cielo, a posarse en lo
alto de las nubes, buscaban una ciudad callada, con suspiros secretos, lágrimas
y pecados silenciosos, sospechaba que las fotografías a esas horas de la
madrugada captaban gritos y silencios entre la luz.
Desde lo alto diviso a una mujer de rojo y conforme se movía
pareciera una luz embarrando la ciudad, agitándose por las calles oscuras, una
luz que lentamente se convertía en fuego, que con movimientos diagonales armaba
un espiral de rallas luminosas, y se enamoró de la imagen, en ese momento sintió
una necesidad de alcanzarla con un clic, de poseerla de guardar un pedazo de
ella con él, así que de un cuarto nivel bajo presuroso y extasiado por las
gradas, en el último escalón, tropieza, pero casi inmediatamente se vuelve a
levantar, esta agitado, pero con la cámara en la mano, sus ojos la buscan, sus
manos tiemblan.
La necesita
Se apresura a la esquina que ella cruzo, entra a un pequeño
bar de puerta roja y la busca aunque le ha bajado a sus movimientos corporales,
su corazón aún sigue palpitando, se toca el pecho como con necesidad de
calmarse y de nuevo inicia su búsqueda, observa sobre la cabeza de todos, se
estira para encontrarla empieza a sudar, se toca la frente, se para sobre una
rejilla a la orilla del bar, está apunto de rendirse, decepcionado de sí mismo
y con la angustia en la garganta ordena algo de beber, enciende su cámara y
observa su última foto, ese vestido rojo que atraviesa la ciudad como fuego, tenía
cabello negro y largo que hasta parecía parte de la noche, justo cuando levanta
la mirada de su cámara, la ve ahí estática sonriendo y por causalidad o juego
la música del bar calla.
Él se acerca como en cámara lenta se elabora una secuencia
de fotografías, en su mente ya encontró el foco, la luz, el marco.
La cámara cuelga de su cuello pero la sostiene con una mano,
trata de llegar hasta ella aunque es casi imposible, después de luchar contra
la aglomeración se encuentra frente a frente, no sabe que decir, la ve
sonrojada su piel blanca, su cabello negro, su vestido rojo, junto a las luces
del lugar hacen la fotografía perfecta un contraste ideal.
Los dos extraños se encuentran frente a frente sin decir
nada
Ella le sonríe
El levanta su cámara y hace el primer clic, el segundo, el
tercero y hasta el cuarto.
Ella se encuentra incomoda o aturdida, inclina la cabeza y
con un movimiento de su brazo coloca delicada y lentamente su mano sobre la
mano de el
El no resiste, baja la cámara y con un movimiento acelerado
la toma de la cintura y la besa.
EL Beso:
Detuvo el tiempo, se dan una exposición de miles de partículas
de color al mismo tiempo, un flash instantáneo los nubla y se escucha en el
fondo el inicio de una canción, ya son otros, se empiezan a pertenecer, y lo
peor de esta situación no es besarse si no dejar de hacerlo.
Son segundos que tienen horas de sentimientos, de pasión
Se sueltan, ella aun lo tiene de la mano, El la suelta
lentamente y vuelve a tomar la cámara, la mira por última vez y sin decir una
sola palabra se desliza por toda la orilla de la barra para salir del lugar.
Tiene paz
No sonríe
No demuestra ninguna emoción esta anonadado inescrupuloso
Confundido
Con fuerza sostiene su cámara y camina por la ciudad a paso lento,
su ritmo cardíaco vuelve a la normalidad, sus pies se hacen pesados, su camino
cada vez más oscuro, llega a su edificio, sube al elevador sus hombros se sienten
cansados no piensa en nada
No siente nada
Llega a la terraza se sienta a la orilla del balcón
Respira por 3 segundos y observa otra vez la noche, aparentemente
silenciosa
Toma la cámara para observar la foto, de pronto su rostro
cambia, se suaviza su mandíbula y sonríe por un lado, se toca la cabeza con la
mano izquierda y suelta un suspiro, se muerde el labio y ve de nuevo ve a la
ciudad, no lo podía creer, lo invade un sentimiento de satisfacción e incertidumbre,
siente el viento de la madrugada sobre sus mejías se lleva las manos a la boca
como si quisiera impedir decir algo, pero aun con esa sonrisa suave en sus
labios, observa de nuevo todas las fotos
y su orgullo se derrite ante tal hallazgo aquel gran fotógrafo no es
nadie, su cámara no es nada, ante una foto fuera de foco, desenfocada, apenas y
se notaba su cabello y el vestido se opacaba su rostro a pesar de que el la
recodaba estática salía movida.
Aquel gran fotógrafo se convertía en nada ante su encuentro
con el amor
Coloco ambas manos sobre su cámara dijo:
La Frontera sin Coyote
Aquí las cosas no van bien, es mas siempre van peor, la
carga de la vida cada vez es más pesada, me duelen tanto los hombros que ya se
cansaron de sangrar y lloro porque aunque no puedo alimentar mi cuerpo, puedo
alimentar mi alma.
Nunca tuve sueños o ideas para el futuro, solo sabía que tenía
que despertar y que mi misión ese día
era sobrevivir, procurábamos por todos los medios alimentarnos, uno deja de ser selectivo, y
come de todo, algunos pensarían que vivir la vida entera de este modo ya me
hubiera acostumbrado, que no conocer una comida caliente toda mi vida, no la extrañaría,
pero usted no me puede ocultar las realidades ajenas, niños que pasan en los
autos que limpio, niños bien vestidos, niños limpios, los veo con añoranza, ¿que
se sentirá? Por las ventanas de los restaurantes están ustedes y no se dan
cuenta de mí, nadie les dijo alguna vez, que es de mala educación comer frete
al hambriento.
A veces de noche, cuando deambulo por las calles y me
enfrento a la crudeza de la vida, me pregunto ¿Por qué yo? De toda la gente que
vive en estas grandes casas, porque yo tuve que nacer aquí, ¿estaré pagando los
pecados de mis padres? ¿Dios me estará castigando? ¿Dios? ¿Qué es Dios? Yo no sé
quién es, y créanme que una vez escuche que el alimento a mucha gente, tal vez
por eso me gustaría conocerlo, pero qué más da, es difícil creer en eso cuando
uno tiene hambre, es difícil creer en todo cuando uno muere de hambre.
Esta enfermedad tan maldita que se cura con la bondad de la
gente, a mí nadie me ha dado medicina, mis papas hace mucho tiempo que
desaparecieron, dicen que mi mama era prostituta, y mi papa es marero, que asco
me doy, soy lo que la gente llama escoria de la sociedad, ya no me siento mi
propia hediondez, aquí se vinieron todos a vivir, pues yo me vine detrás, de
todos modos, no soy de nadie, no pertenezco a nadie.
No tengo nombre
Conforme fui creciendo le aprendí la maña a la vida, hoy a mis 13 años
verdaderamente he aprendido a vivir, hacer negocios aquí, allá, es fácil robar
eso ni que se diga, lo realmente difícil es vivir con el remordimiento y aunque
mi abuela es lo único que tengo, ya me di cuenta que se le notan los años, su
trabajo ya no cuenta y si antes nos alcanzaba para frijol, ahora ya ni el
caldo.
¿Dígame qué hago?
No sé leer, no sé escribir y no porque no quisiera, pero dígame usted que
prefiere, morirse de hambre o morirse de idiota.
Hay rumores de que la vida es más fácil al cruzar la
frontera, vinieron unos gringos el otro día a hablarnos de su Dios, ese que les
da educación y comida a todos por igual, el de la bandera rojo con azul, sería
bueno estar ahí, ¿Por qué no nacimos ahí? O mejor aún ¿Por qué nos convertimos
en esto? Miseria por todos lados, aquí apesta, siempre tengo frio, siempre
tengo hambre.
-Yo me voy- le dije a mi abuela un día, ándate me dijo,
mejor así antes de que me mires morir.
En un bolsón metí la poca ropa percudida que tenía, y a la
suerte del burro pobre, me aventure a México, tal vez no tenía mucho dinero,
pero la astucia callejera me ayudo a llegar, colgado de camiones, agarrado de
palanganas, así lo hacemos nosotros, el chiste es que ya tenía a donde ir.
Las fronteras son un chiste, una burla de la humanidad una separación
idiota, como si no fuéramos todos de la misma especie, como que si los unos le
hicieran mal a los otros, nos separan como en corrales para no mezclarnos y lo
triste es ver que todos somos tan iguales.
Yo me valgo del rumor para sobrevivir, y por ahí decían que
para ir al otro lado había que pagar un dineral, pero yo vivo de la esperanza (y
esa no vale nada), así que averigüe el camino y me aventure solo.
Empecé a caminar en el desierto, en el camino me encontré a
otros patojos, ellos huían de otras cosas, pero teníamos algo en común, a todos
nos perseguían, la miseria, la desolación, la pobreza, la discriminación, la
falta de educación, la soledad.
Que irónica la vida, salimos de un desierto para entrar a
otro, en el que estábamos todos hablaban de nosotros, pero nadie hacia nada por
nosotros, en el que estamos a punto de entrar, nadie sabe de nosotros, ni
queremos que sepan, me recordé cuando llego el candidato político a nuestra
colonia, lo quería ver de cerca, me acerque lo más que pude, aunque me
empujaron, ofreció muchas cosas por nuestro voto, si fuera más inteligente
hubiera entendido que nosotros los marginados ni votamos.
Mis pies están comenzado a resentirse, y el de los demás niños
también, cuando paso la mano por mi rostro noto una capa tiesa de arena, el
calor es intenso y encontramos un árbol, a lo lejos se aparecen dos hombres, yo
sabía que eso no era bueno (me congele) visten de negro o por lómenos así lo
recuerdo y agarran a las patojas, yo no hice nada, uno se vuelve así apático,
nulo, sin intereses, cuando uno crece como yo, le da miedo sentir y no siente y si a pesar de esto siente que no hice nada,
y que por eso soy malo, deje me decirle, usted, que no hace nada, pero es
culpable de todo, usted si es malo.
Una patoja no logro aguantar, la otra si, la dejamos, como
recuerdo, ahí está su pecado, ojala que más de alguno encuentre sus huesos y
sienta piedad por ella, o mejor aún que sienta remordimiento, eso si necesita
el mundo en estos días que la gente se sienta culpable. Tanto pecador sin
culpas es lo que hace la impunidad. (MALDITOS)
Llegamos al rio, ese que hay que cruzar, nunca antes había visto
yo un montón de agua junta, no sé qué es nadar, tengo miedo, esperamos que todo
se oscurezca y de repente noto algo que tal vez nunca había visto, el reflejo
de la luna sobre el agua, está flotando y se mueve, algo nos quiere decir, me
da paz.
Empezamos a cruzar y siento el agua fría inmediatamente se
congela mi nariz, el agua me empieza a llegar al pecho y apenas voy a la mitad
del rio, tengo miedo y estoy llorando, estoy temblando, quiero vomitar, uno
puede pensar que ya es un hombre a los 13 años, pero la situación me hace
sentir como un bebe de nuevo, indefenso. Ya no siento nada debajo de mis pies,
el agua ya paso mi rostro, trato de mantenerme a flote, pero la corriente es
muy fuerte, de repente ya no veo nada, todo está muy oscuro, no veo ni siento
nada, (¿Así será la muerte?) no puedo gritar ni pedir ayuda, agito mis brazos y
mis pies, algo me está arrastrando, (es la muerte) no se supone que terminaría así,
¿me voy a rendir? Y entonces dejo de moverme, soy un cuerpo sin vida, soy menos
que nada, soy aire flotando en ese rio color carbón.
…
……………….
….
Me despierta una sed inmensa, empiezo abrir los ojos,
pareciera que los tengo pegados, el sol pega en el rostro con fuerza, hasta se
siente como si me diera bofetadas, estoy seco no sé qué paso, tengo más hambre
de la que estoy acostumbrado, alguien grito, -aquí hay uno- intento levantarme
y correr pero mis piernas desmayan y vuelvo a caer, uno de ellos me toma del
cuello me dice –tranquilo mijo- me inclina para beber agua, estoy sorprendido, me
pregunta mi nombre y me da algo de comer, tiene botas y sombrero, después llega
una mujer ya de edad avanzada, me da ropa limpia y me coloca unos zapatos.
¿Quiénes son?
¿Por qué hacen esto?
Nunca en mi vida había experimentado la bondad humana como
hoy y en estos 13 años de mi existencia hoy entiendo que es querer empiezo a
llorar desconsoladamente y abraso al señor, el me abraza y llora conmigo, después
de una charla larga en su carro, me dan la opción de regresarme o seguir mi
camino. (Decido seguir) pienso que si regreso seria suicidio, pero si sigo mi
camino, tal vez moriría pero buscando la vida.
Entonces me dan una mochila con alimento, botellas de agua,
la señora besa mi frente y continuo mi camino con otros tres adultos que también
habían pasado por la misma suerte de encontrarse a estas personas, el desierto
es más pesado, hay más arbustos con espinas que pasan raspando mis tobillos, el
sol no deja de abofetearnos, noto en el rostro de los demás manchas rojas,
algunas con sangre, (son ampollas) probablemente yo también tenga, pero hace
años no me veo en el espejo, ya ni recuerdo como soy.
Esta oscureciendo y es mi 4to día aquí, a lo lejos vemos las
patrullas fronterizas, o “la migra” nos escondemos en una loma y desde lejos
miramos como agarran a unos sin suerte y los golpean para que se reúsen a huir,
¿quién los mando a odiarnos? ¿Quién les paga por hacernos daño? De repente vemos
como las luces de la patrulla nos alumbran, todos salen corriendo y tres patrullas
nos persiguen, corro lo más que puedo, siento como mis rodillas se desprenden
de mi piel porque utilizo cada gramo de energía en huir, me escodo en unos
matorrales esperando que otro haya sido más lento que yo, ahí espero que
amanezca, la noche es tan fría, que me orino encima solo para sentir un poco de
calor, soy un asco pero ya llegara el tiempo de limpiarme, ahora para mí eso es
un lujo.
Con el alaba de la madrugada empiezo de nuevo a caminar,
estoy débil, no tengo fuerzas, ahora también tengo sueño y una fiebre que hace
que mis ojos quieran salir de mi cuerpo, tal vez estoy enfermo, mi piel esta
seca y empieza a descascararse, mis labios parecen hojas secas, ¿Qué estaré
pagando? Voy a seguir, no me detendré, finalmente caigo desplomado en el suelo
del desierto, mi corazón late muy rápido, tengo mucha sed, me cuesta respirar.
Me voy.
Dicen que mi cuerpo lo encontraron cerca de un árbol, en la
morgue dijeron que fue deshidratación, yo los corregiría, yo diría que fue el
mundo, que fue el gobierno, que fue la miseria que fue la necesidad. No fue tan malo morir, fue peor morir en
soledad, nadie reclamo mi cuerpo, no les intereso, mi edad causa polémica, en
mi país, y en el otro país también nunca logre entrar a un país donde las cosas
podían mejorar, tampoco logre salir de donde el mismo país me podía matar, no
culpo a nadie, los culpo a todos en general, me enterraron en Cementerio La
Piedad en McAllen, TX en el país de la oportunidad.
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